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La enfermedad celíaca más allá del intestino: manifestaciones neurológicas y psiquiátricas

La enfermedad celíaca no es solo una enfermedad intestinal: la ataxia, la neuropatía, la depresión y el TDAH se encuentran entre sus manifestaciones neuropsiquiátricas. Descubre sus mecanismos y su tratamiento.


La enfermedad celíaca más allá del intestino: manifestaciones neurológicas y psiquiátricas

En los últimos años, la enfermedad celíaca ha ido siendo reconocida progresivamente no ya como una simple enteropatía, sino como una enfermedad sistémica inmunomediada capaz de afectar a órganos y sistemas mucho más allá del intestino. Entre las manifestaciones extraintestinales, las neurológicas y psiquiátricas constituyen un aspecto tan relevante como aún poco reconocido en la práctica clínica. Una reciente revisión narrativa publicada en Frontiers in Pediatrics propone interpretar la enfermedad celíaca como un auténtico modelo de autoinmunidad del eje intestino-cerebro, repasando el espectro de manifestaciones neuropsiquiátricas, los mecanismos fisiopatológicos que las sustentan y la respuesta a la dieta sin gluten (1). En este artículo analizamos los puntos clave de la revisión para ayudar al profesional clínico a reconocer y tratar estas manifestaciones, prestando especial atención a las diferencias entre la edad pediátrica y la edad adulta.

El espectro de manifestaciones neurológicas y psiquiátricas

Las manifestaciones neuropsiquiátricas pueden aparecer al inicio de la enfermedad o a lo largo de su evolución y, en algunos casos, constituyen el único signo clínico en el momento del diagnóstico.

Se estima que aproximadamente una quinta parte de los pacientes celíacos desarrolla manifestaciones neurológicas como:

  • Ataxia por gluten: la afección neurológica más frecuente, de origen inmunomediado, que se caracteriza por una marcha atáxica progresiva, disartria y alteraciones de los movimientos oculares.
  • Neuropatía periférica: la segunda manifestación más frecuente, que afecta hasta al 39 % de los pacientes adultos; a menudo precede a los síntomas gastrointestinales y se manifiesta típicamente con pérdida de sensibilidad y parestesias distales y simétricas.
  • Epilepsia: mayor riesgo de epilepsia en pacientes celíacos jóvenes (2) .
  • Cefalea, trastornos de la memoria, la atención y el sueño.

En el ámbito psiquiátrico, un metaanálisis de 37 estudios documenta un mayor riesgo, en los pacientes celíacos, de trastornos del espectro autista, TDAH, ansiedad, trastornos alimentarios y depresión (3).

Esto último es especialmente relevante: la prevalencia del trastorno depresivo mayor en pacientes celíacos es notablemente más alta que en los grupos de control (31 % frente a 7 %), con síntomas que a menudo preceden al diagnóstico.

##Diferencias entre la edad pediátrica y la edad adulta La afectación neurológica es claramente menos frecuente en los niños que en los adultos: algunas manifestaciones típicas de los adultos, como la ataxia cerebelosa, rara vez se detectan en la edad pediátrica. Existen varias hipótesis que explican esta discrepancia: el niño suele presentar una duración más breve de la enfermedad antes del diagnóstico, un sistema nervioso en desarrollo potencialmente más resistente y un cuadro clínico a menudo más sintomático que favorece un reconocimiento precoz; además, la adherencia a la dieta tiende a ser mejor. Todos estos factores pueden proteger frente al daño neurológico irreversible.

Una niña y una mujer sentadas en taburetes, extendiendo las manos a través de un espejo, compartiendo un momento alegre

Los mecanismos del eje intestino-cerebro

La revisión (1) resume varios mecanismos a través de los cuales la exposición al gluten puede traducirse en daño neurológico o en un trastorno psiquiátrico:

Implicaciones clínicas y papel de la dieta sin gluten

La dieta sin gluten (DSG) sigue siendo el tratamiento fundamental también para las manifestaciones neuropsiquiátricas, pero la respuesta es variable y depende del tipo de manifestación y de la rapidez con la que se intervenga. Según lo descrito en la literatura científica, de hecho, los síntomas psiquiátricos tienden a mejorar ya tras tres meses de dieta, y el TDAH en los niños, en un plazo de seis meses. En el caso de la ataxia por gluten, un diagnóstico y una dieta tempranos pueden detener la progresión antes de que se produzca un daño anatómico permanente, mientras que la neuropatía periférica presenta una respuesta menos predecible.

La depresión, en cambio, es más persistente y puede requerir un apoyo psicológico específico.

Hay un dato especialmente relevante para el seguimiento: la positividad serológica persistente (debido al incumplimiento de la dieta) es un factor de riesgo clave para la atrofia cerebelosa, lo que confirma la importancia de un cumplimiento estricto y un seguimiento regular.

A nivel operativo, la revisión propone recomendaciones prácticas diferenciadas para cada especialista (1) :

  1. Para el gastroenterólogo: evaluar de forma rutinaria los síntomas neurológicos y psiquiátricos, corregir las carencias de micronutrientes y derivar precozmente al especialista en caso de síntomas persistentes a pesar de la dieta sin gluten.
  2. Para el neuropsiquiatra: sospechar de enfermedad celíaca en las formas atípicas o resistentes de depresión, ansiedad, TDAH, TEA o esquizofrenia, y realizar un seguimiento de los síntomas psiquiátricos que afectan al cumplimiento terapéutico y a la calidad de vida.
  3. Para el neurólogo: considerar la enfermedad celíaca en casos de ataxias, neuropatías, epilepsias (con calcificaciones occipitales), cefaleas o deterioro cognitivo de origen desconocido, y realizar pruebas serológicas de enfermedad celíaca en los casos neurológicos refractarios.

Conclusión

La revisión publicada en Frontiers in Pediatrics consolida la visión de la enfermedad celíaca como una patología sistémica con un amplio espectro de manifestaciones extraintestinales, que abarca desde trastornos cognitivos leves hasta cuadros neurológicos y psiquiátricos graves.

Para el clínico, el mensaje es claro: hay que mantener una gran atención hacia las manifestaciones atípicas de la enfermedad celíaca y establecer un enfoque multidisciplinar que integre la gastroenterología, la neurología, la psiquiatría y la nutrición.

El diagnóstico precoz, una dieta sin gluten rigurosa y bien equilibrada, y un seguimiento clínico y serológico constante siguen siendo las herramientas clave para prevenir el daño neurológico y mejorar la calidad de vida del paciente, tanto en la infancia como en la edad adulta.

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Fuentes

  1. Pucinischi, V., Piersanti, M., Di Nardo, G., Guarino, M., Volta, U., De Giorgio, R., Auricchio, R., Ferretti, A., Parisi, P., & Mennini, M. (2026). Celiac disease as a model of gut-brain autoimmunity: from gluten exposure to neuropsychiatric manifestations. Frontiers in pediatrics, 14, 1822488.
  2. Canova, C., Ludvigsson, J. F., Barbiellini Amidei, C., Zanier, L., & Zingone, F. (2020). The risk of epilepsy in children with celiac disease: a population-based cohort study. European journal of neurology, 27(6), 1089-1095.
  3. Clappison E, Hadjivassiliou M, Zis P. Psychiatric manifestations of coeliac disease,a systematic review and meta-analysis. Nutrients. (2020) 12(1):142.