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Seños mayor con dolor de tripa

Enfermedad celíaca en personas mayores: claves

Cómo se presenta la enfermedad celíaca en la población geriátrica: síntomas atípicos, retos diagnósticos y abordaje nutricional en las personas mayores.


Enfermedad celíaca en personas mayores

Tradicionalmente, siempre se ha asociado la enfermedad celíaca a la infancia o a los adultos jóvenes. En cambio, cada vez sabemos con más certeza que puede diagnosticarse a cualquier edad, incluida la población geriátrica.

De hecho, una parte importante de los nuevos diagnósticos de enfermedad celíaca se produce en mayores de 60 años. En este grupo, la enfermedad puede presentarse con síntomas menos específicos, lo que dificulta su identificación y diagnóstico.

Conocer cómo se manifiesta la enfermedad celíaca en personas mayores es fundamental para mejorar su detección y ofrecer un abordaje nutricional adaptado a las necesidades de estos pacientes.

Un par de manos ancianas se sostienen suavemente, transmitiendo calidez y conexión

¿Es frecuente la enfermedad celíaca en personas mayores?

Aunque durante mucho tiempo se ha considerado más propia de edades tempranas, la enfermedad celíaca también puede diagnosticarse en etapas avanzadas de la vida. Diversos estudios han señalado que aproximadamente una cuarta parte de los diagnósticos se producen en personas mayores de 60 años, y una quinta parte en mayores de 65. Incluso en población de 80 años o más pueden aparecer nuevos diagnósticos. Estos datos obligan a mantener la sospecha clínica también entre la población geriátrica, sobre todo cuando aparecen síntomas digestivos persistentes, déficits nutricionales o manifestaciones extraintestinales sin una causa clara.

En personas mayores, los síntomas de la enfermedad celíaca pueden ser más difusos o menos típicos que en otros grupos de edad. Además, es frecuente que existan formas silentes o con predominio de manifestaciones no digestivas, lo que favorece que la enfermedad pase desapercibida durante más tiempo. Entre los síntomas y signos de la enfermedad celíaca que pueden aparecer en edades avanzadas se encuentran:

  • Diarrea alternada con episodios de estreñimiento.
  • Dolor y distensión abdominal.
  • Dispepsia, ardor o digestiones lentas.
  • Déficits nutricionales por malabsorción, especialmente anemia.
  • Déficit de vitamina B12.
  • Osteoporosis.
  • Artritis.
  • Ansiedad o depresión.

En algunos casos, pueden confundirse con trastornos funcionales digestivos, como el síndrome del intestino irritable, o atribuirse a otras enfermedades del paciente.

¿Por qué el diagnóstico puede retrasarse en personas mayores?

El diagnóstico de la enfermedad celíaca en edad avanzada puede retrasarse por varios motivos:

  • En primer lugar, la sintomatología suele ser menos evidente o más inespecífica. Esto hace que algunos síntomas se atribuyan al envejecimiento, a comorbilidades previas o a efectos secundarios de ciertos tratamientos.
  • Además, en población adulta y geriátrica puede ser más frecuente necesitar una biopsia intestinal para confirmar el diagnóstico, ya que los síntomas pueden ser más leves, la respuesta serológica menos marcada y las lesiones de la mucosa intestinal menos evidentes.

Esta variabilidad clínica hace que sea importante considerar la enfermedad celíaca en personas mayores, incluso cuando los síntomas no encajan con la presentación clásica de la enfermedad.

Consideraciones nutricionales en el paciente geriátrico con enfermedad celíaca

El abordaje nutricional en personas de edad avanzada con enfermedad celíaca debe ir más allá de retirar el gluten de la dieta.

La dieta sin gluten en mayores debe adaptarse a la situación clínica, funcional y nutricional de cada paciente, teniendo en cuenta factores como el apetito, la masticación, la movilidad, la presencia de otras patologías o el riesgo de malnutrición.

El papel del dietista-nutricionista en el paciente geriátrico

Por otro lado, en personas mayores con enfermedad celíaca, el acompañamiento por parte de un dietista-nutricionista resulta especialmente recomendable para poder adaptar la dieta al conjunto de necesidades del paciente.

Esto es muy importante en casos de:

  • Pluripatología
  • Polimedicación
  • Riesgo de pérdida de masa muscular
  • Problemas de masticación
  • Dificultades para cocinar
  • Dependencia funcional

Una intervención nutricional individualizada es la mejor ayuda para mantener una dieta sin gluten segura, suficiente y equilibrada.

Un hombre mayor sonríe mientras disfruta de una comida con una mujer en una cocina acogedora llena de verduras frescas

Claves para mejorar el abordaje de la enfermedad celíaca en personas mayores

En definitiva, la enfermedad celíaca en personas mayores requiere siempre una valoración clínica y nutricional específica. Hay ciertos aspectos clave que debemos tener en cuenta con el paciente:

  1. Mantener la sospecha diagnóstica aunque la edad sea avanzada.
  2. Controlar síntomas digestivos y no digestivos.
  3. Valorar déficits nutricionales como anemia, vitamina B12 u osteoporosis.
  4. No atribuir automáticamente los síntomas al envejecimiento o a otras patologías.
  5. Adaptar la dieta sin gluten a la capacidad funcional, el apetito y la situación clínica de cada persona.
  6. Priorizar alimentos naturalmente sin gluten y nutricionalmente densos.
  7. Contar con seguimiento nutricional especializado cuando sea posible.

Preguntas frecuentes

Fuentes

Lucía Martínez Argüelles

Dietista-Nutricionista

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