Síndrome del intestino irritable (SII)

Patogénesis del síndrome del intestino irritable (SII)
La patogénesis del síndrome del intestino irritable (SII) aún no se comprende por completo. Se trata de un trastorno multifactorial en el que interactúan componentes biológicos, psicosociales y ambientales. Esta complejidad exige un enfoque integrador tanto en la investigación como en la práctica clínica. El papel del eje intestino-cerebro es central en la fisiopatología del SII, lo que subraya la necesidad de considerar no solo los mecanismos gastrointestinales, sino también los factores neuropsicológicos y conductuales en su diagnóstico y tratamiento.
Variabilidad fisiopatológica en el síndrome del intestino irritable
La fisiopatología del síndrome del intestino irritable (SII) aún no se ha dilucidado por completo. Se considera un trastorno multifactorial en el que intervienen diversos mecanismos, cuya interacción compleja sigue siendo objeto de estudio.
Entre los factores más relevantes se encuentran las alteraciones en la microbiota intestinal, los procesos inflamatorios de bajo grado en la mucosa y los trastornos funcionales del eje intestino-cerebro. Estos elementos parecen desempeñar un papel clave en la aparición y persistencia de los síntomas del síndrome del intestino irritable, lo que refuerza la necesidad de un enfoque diagnóstico y terapéutico integral.
El papel del eje intestino-cerebro
Los criterios de Roma IV establecieron por primera vez un marco conceptual en el que el síndrome del intestino irritable (SII) se define como un trastorno de la interacción intestino-cerebro. Este enfoque reconoce que la disfunción puede originarse en el sistema nervioso central, en el tracto gastrointestinal o en la comunicación bidireccional entre ambos.
Estudios de neuroimagen han evidenciado respuestas cerebrales atípicas en pacientes con SII, lo que sugiere alteraciones en los procesos cognitivos. Además, se ha observado que la desregulación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA), junto con el estrés crónico, puede afectar negativamente las funciones cognitivas. Trastornos del estado de ánimo, dolor crónico y disbiosis intestinal también se han asociado con déficits en la atención y la memoria.
Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que el SII debe entenderse como un trastorno funcional complejo, en el que el cerebro desempeña un papel central en la génesis y perpetuación de los síntomas. Este modelo refuerza la necesidad de un abordaje terapéutico integral que contemple tanto los aspectos gastrointestinales como los neuropsicológicos del paciente.
Disfunción de la motilidad intestinal y desequilibrio de la microbiota
En pacientes con síndrome del intestino irritable (SII) se han identificado alteraciones en la motilidad tanto del intestino delgado como del colon, manifestadas por variaciones en el tiempo de tránsito intestinal, que puede estar acelerado o ralentizado según el subtipo clínico. Asimismo, se han documentado desequilibrios en la microbiota intestinal, incluyendo casos de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. En comparación con individuos sanos, los pacientes con SII presentan una composición microbiana significativamente distinta, tanto en diversidad como en concentración.
Los análisis de muestras fecales han revelado niveles elevados de lactobacilos, ácido propiónico y ácido acético, junto con una reducción en la concentración de bifidobacterias. Estos hallazgos sugieren una disbiosis intestinal que podría contribuir a la sintomatología del SII y respaldan la importancia de considerar el microbioma como un factor fisiopatológico relevante en su abordaje clínico.
Desequilibrio inmunológico
En el síndrome del intestino irritable se ha observado con frecuencia una alteración del equilibrio inmunológico a nivel enteral. En la mucosa intestinal se desarrollan procesos microinflamatorios y neuroinmunológicos que conllevan una activación local del sistema inmunitario, caracterizada por un aumento en la densidad de células inmunitarias como mastocitos y linfocitos T. El estrés crónico actúa como un modulador clave, favoreciendo una activación persistente del sistema inmunitario. Esta inflamación de bajo grado no solo incrementa la presencia de mastocitos en la mucosa, sino que también potencia la liberación de mediadores como la histamina, lo que puede contribuir a la hipersensibilidad visceral y a la perpetuación de los síntomas gastrointestinales.
Ejemplo: gastroenteritis aguda
La gastroenteritis aguda se reconoce en la literatura científica como un factor de riesgo significativo para el desarrollo del síndrome del intestino irritable. Diversas hipótesis fisiopatológicas intentan explicar esta asociación.
Entre los mecanismos propuestos se incluyen una alteración persistente en la regulación inmunológica, caracterizada por un desequilibrio en las células inmunitarias y en los mediadores inflamatorios, lo que compromete la homeostasis intestinal. Asimismo, se ha observado una disrupción de la barrera mucosa intestinal y una modificación en la composición de la microbiota (disbiosis), factores que podrían contribuir a la cronificación de los síntomas tras un episodio infeccioso agudo.
¿Qué papel desempeñan la serotonina y el estrés?
Los niveles anómalos de serotonina en el tracto gastrointestinal pueden interferir con la regulación del sistema nervioso central, favoreciendo una mayor reactividad al estrés y una sensibilidad aumentada al dolor visceral. Esta disfunción neuroquímica se asocia con una hiperactividad del sistema nervioso simpático, especialmente en presencia de una mayor inervación de la mucosa intestinal. El incremento de la actividad simpática puede contribuir a un estado de estrés sostenido, lo que a su vez perpetúa la sintomatología del síndrome del intestino irritable . Aunque no se ha establecido una relación causal directa entre el estrés psicológico y la aparición del SII en adultos, múltiples estudios sugieren que el estrés actúa como un cofactor relevante en la exacerbación y mantenimiento de los síntomas.
Estrés psicológico y traumas infantiles
El síndrome del intestino irritable presenta una estrecha asociación con trastornos psíquicos como la ansiedad y la depresión, los cuales pueden interactuar y potenciarse mutuamente. Desde una perspectiva fisiopatológica, se postula que el estrés crónico induce la activación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA) y del sistema nervioso autónomo, mediada por una mayor liberación de la hormona liberadora de corticotropina (CRH). Esta activación neuroendocrina influye directamente en la motilidad intestinal y en la sensibilidad visceral, contribuyendo a la aparición y persistencia de los síntomas del SII. Aunque la evidencia actual no establece una relación causal directa entre el estrés psicológico y el desarrollo del SII en adultos, se reconoce que el estrés actúa como un cofactor relevante en la modulación de la sintomatología.
Síndrome del intestino irritable y permeabilidad intestinal: cuando falla la barrera intestinal
En pacientes con síndrome del intestino irritable (SII), las colonoscopias han revelado alteraciones en la permeabilidad de la mucosa intestinal. En particular, se ha observado una mayor actividad de proteasas en el epitelio colónico, atribuida a la activación de la tripsina. Este proceso favorece la degradación de proteínas de unión estrecha como la ocludina, lo que compromete la integridad de la barrera epitelial y aumenta la permeabilidad intestinal. Además, el perfil alterado de mediadores inmunológicos en la mucosa contribuye a la activación del sistema nervioso entérico, generando una densificación de las fibras nerviosas locales. Esta hiperactividad neuronal incrementa la transmisión espinal de estímulos intestinales, lo que a su vez potencia la activación de centros reguladores en el sistema nervioso central.
Este fenómeno, conocido como “intestino permeable” o leaky gut, podría desempeñar un papel clave en la fisiopatología del SII, al facilitar la interacción entre factores inmunológicos, neuroendocrinos y microbiológicos.
Consecuencias de la disbiosis intestinal
El síndrome del intestino permeable compromete la función barrera de la mucosa intestinal, aumentando su permeabilidad y permitiendo el paso de antígenos, toxinas y microorganismos al torrente sanguíneo. Esta disfunción de la barrera epitelial se ha observado con mayor frecuencia en pacientes con síndrome del intestino irritable, lo que sugiere que podría representar un factor fisiopatológico relevante en su desarrollo y mantenimiento.
La alteración de la permeabilidad intestinal se asocia con desequilibrios en la microbiota (disbiosis), activación inmunológica local y procesos inflamatorios de bajo grado. Estos mecanismos pueden contribuir a la sensibilización visceral y a la aparición de síntomas digestivos como:
- Producción excesiva de gases, flatulencias
- Dolor abdominal espasmódico
- Distensión abdominal
- Cambios en el tránsito intestinal (diarrea o estreñimiento)
Influencia hormonal en la fisiología intestinal: por qué el SII afecta más a mujeres
Diversos estudios sugieren que las diferencias hormonales entre hombres y mujeres podrían desempeñar un papel clave en la fisiopatología del síndrome del intestino irritable (SII). En particular, la progesterona y los estrógenos modulan la actividad del sistema serotoninérgico (5-HT), que regula funciones gastrointestinales como la motilidad y la sensibilidad visceral.
La progesterona influye en la señalización de la serotonina, afectando la peristalsis intestinal, mientras que tanto el estrógeno como la progesterona ejercen un efecto inhibidor sobre la contracción de la musculatura lisa intestinal. Estas modulaciones hormonales podrían explicar la mayor prevalencia del subtipo con predominio de estreñimiento (SII-C) en mujeres, en comparación con los hombres. Además, se ha observado que ciertas variantes de receptores serotoninérgicos (como 5-HT2A y 5-HT3) presentan una expresión diferencial según el sexo, lo que podría potenciar la actividad simpática y contribuir a una mayor sensibilidad al dolor y alteraciones funcionales en mujeres.
Esto también podría interesarle

Dieta baja en FODMAP como terapia nutricional
Más
Variedad de ingredientes en los alimentos sin gluten: función y beneficios
MásFuentes
- Layer P et al. Actualización de la guía S3 sobre el síndrome del intestino irritable: definición, fisiopatología, diagnóstico y tratamiento. Guía conjunta de la Sociedad Alemana de Gastroenterología, Enfermedades Digestivas y Metabólicas (DGVS) y la Sociedad Alemana de Neurogastroenterología y Motilidad (DGNM) - Junio de 2021 - Número de registro AWMF: 021/016. Z Gastroenterol. 2021 Dec;59(12):1323-1415.
- Sulaimi F, Ong TSK, Tang ASP, Quek J, Pillay RM, Low DT, Lee CKL, Siah KTH, Ng QX. Factores de riesgo para desarrollar el síndrome del intestino irritable: revisión sistemática de revisiones. BMC Med. 21 de febrero de 2025; 23(1):103. doi: 10.1186/s12916-025-03930-5. PMID: 39985070; PMCID: PMC11846330.
- Akbari R, Salimi Y, Dehghani-Aarani F, Rezayat E. Atención en el síndrome del intestino irritable: revisión sistemática de los ámbitos afectados y las interacciones entre el cerebro y el intestino. J Psychosom Res. Abril de 2025; 191:112067. doi: 10.1016/j.jpsychores.2025.112067. Epub 27 de febrero de 2025. PMID: 40048890.
