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Enfoques actuales del tratamiento del síndrome del intestino irritable

Debido a las muy diversas manifestaciones del síndrome del intestino irritable (SII), no existe un tratamiento estándar recomendado. Sin embargo, las directrices actuales sobre el SII describen varios enfoques a aplicar en los pacientes, incluida la recomendación de una dieta baja en FODMAP.


Opciones terapéuticas para el síndrome del intestino irritable

La heterogeneidad del síndrome del intestino irritable no permite una recomendación estandarizada. Tras un diagnóstico de exclusión adecuado -también con respecto a otros trastornos relacionados con el gluten (TRG)- deben identificarse los factores desencadenantes individuales y tenerlos en cuenta en a la hora de recomendar una terapia para el SII. El estrés, la alimentación y factores psicológicos, entre otros, pueden considerarse desencadenantes de síntomas en los pacientes. De acuerdo con las directrices para el síndrome del intestino irritable, existen diversas opciones a la hora de tratar los síntomas del síndrome del intestino irritable.

Tratamiento farmacológico del del intestino irritable

El tratamiento farmacológico del síndrome del intestino irritable debe estar orientado a los síntomas y medir su eficacia por la tolerabilidad y la mejoría del paciente. En ausencia de éxito, pueden utilizarse distintas alternativas terapeúticas solas o combinadas, así como diversos tipos de medicamentos.

El ejercicio en la terapia del síndrome del intestino irritable

Dado que el deporte o la actividad física pueden tener un efecto favorable sobre los síntomas de los pacientes con síndrome del intestino irritable, debería recomendarse la práctica regular de ejercicio como parte del tratamiento del SII.

La fibra dietética en el tratamiento del síndrome del intestino irritable

La fibra también se recomienda como parte del tratamiento del síndrome del intestino irritable en adultos con síntomas predominantes de estreñimiento. Debe darse preferencia a la fibra dietética soluble y su consumo debe comenzar siendo bajo e ir aumentando lentamente. La fibra soluble también puede utilizarse en el síndrome del intestino irritable con síntomas predominantes de diarrea en función de la tolerancia de cada paciente.

El aceite de menta en la terapia del síndrome del intestino irritable

El aceite de menta se ha establecido como un espasmolítico eficaz en el tratamiento del síndrome del intestino irritable ayudando a relajar la musculatura lisa del tracto intestinal. En particular ayuda con el dolor y las flatulencias, por lo que debería tenerse en cuenta pacientes con SII con molestias leves, antes de introducir medicación.

Enfoques psicoterapéuticos para el SII

El asesoramiento psicológico y los programas de autoayuda guiados también pueden ser útiles como parte del tratamiento del síndrome del intestino irritable en forma de apoyo psicoterapéutico graduado. El aprendizaje y la aplicación de estrategias para afrontar el estrés y la enfermedad también pueden tener un efecto favorable sobre los síntomas del síndrome del intestino irritable.

Dieta baja en FOPDMAP para el síndrome del intestino irritable

Para el SII con dolor, hinchazón y diarrea, las directrices recomiendan una dieta baja en FODMAP para el síndrome del intestino irritable en las tres fases siguientes (fase de restricción, fase de reintroducción y dieta a largo plazo). Este enfoque también puede probarse con los síntomas del SII de tipo estreñimiento predominante. Para elaborar un plan de dieta baja en FODMAP adecuado, se recomienda el asesoramiento de un dietista-nutricionista cualificado.

Probióticos en la terapia del síndrome del intestino irritable

El uso de probióticos como parte de la terapia nutricional del síndrome del intestino irritable es objeto de un controvertido debate. Debido a la influencia que ejerce la microbiota intestinal en el cuadro clínico del SII, muchos médicos recomiendan a sus pacientes la administración de probióticos. No obstante, el diseño de los estudios es tan distinto que no se han podido sacar conclusiones seguras sobre cuál es el probiótico más adecuado, la dosi o la forma de administración. Por lo tanto, pueden emplearse probióticos específicos en el tratamiento del SII, siempre y cuando la elección de la cepa se realice de acuerdo con la sintomatología que presente el paciente.

Fuentes