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Un médico se prepara para un procedimiento con un endoscopio, monitoreando a un paciente cubierto con una manta

Atrofia vellositaria persistente en la enfermedad celíaca

La atrofia vellositaria persistente puede afectar a personas con enfermedad celíaca pese a seguir una dieta sin gluten. Analizamos sus causas, riesgos y seguimiento clínico.


Atrofia vellositaria persistente en la enfermedad celíaca

Para la mayoría de las personas con enfermedad celíaca, la dieta sin gluten permite controlar los síntomas, favorecer la recuperación intestinal y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo. Sin embargo, no todos los pacientes experimentan una recuperación completa de la mucosa intestinal al mismo ritmo.

En algunos casos puede persistir la atrofia de las vellosidades intestinales a pesar de seguir una dieta sin gluten. Esta situación, conocida como atrofia vellositaria persistente (AVP), ha despertado un creciente interés clínico por su posible relación con la evolución de la enfermedad y con determinadas complicaciones a largo plazo.

¿Qué es la atrofia vellositaria persistente (AVP)?

La atrofia vellositaria persistente suele definirse como la presencia mantenida de lesiones compatibles con una atrofia parcial o superior (Marsh ≥3a) varios años después de haber iniciado una dieta sin gluten.

Aunque la definición exacta puede variar ligeramente entre estudios y guías clínicas, en general se considera que existe AVP cuando la mucosa intestinal no ha recuperado su estructura normal tras dos o tres años de tratamiento dietético.

La importancia de esta situación radica en que la recuperación histológica no siempre coincide con la mejoría clínica. De hecho, algunos pacientes pueden encontrarse aparentemente bien y seguir presentando alteraciones intestinales relevantes.

¿Por qué persiste la atrofia pese a la dieta sin gluten?

La persistencia de la atrofia vellositaria puede tener diferentes causas y no siempre implica una falta total de respuesta al tratamiento:

Cómo se evalúa la AVP: el papel de la biopsia duodenal

La biopsia duodenal continúa siendo la herramienta de referencia para valorar la recuperación de la mucosa intestinal. Aunque se trata de una prueba invasiva, sigue siendo el método más fiable para confirmar si las vellosidades intestinales han cicatrizado correctamente tras iniciar una dieta sin gluten. Uno de los retos actuales es que no todos los pacientes se someten a una biopsia de seguimiento y, además, todavía existen pocas herramientas no invasivas capaces de evaluar con la misma precisión la recuperación histológica. Por ello, cuando la respuesta clínica es insuficiente o existen dudas sobre la evolución del paciente, puede ser necesario plantear una reevaluación mediante biopsia.

Un profesional de la salud con uniforme observa una pantalla que muestra imágenes médicas y signos vitales

Prevalencia y riesgos de la atrofia vellositaria persistente

La información disponible sobre la atrofia vellositaria persistente ha aumentado en los últimos años, permitiéndonos conocer mejor su frecuencia y sus posibles consecuencias clínicas.

Una prevalencia que podría alcanzar al 23% de los pacientes

Algunos estudios sugieren que la AVP podría afectar hasta a un 23% de las personas con enfermedad celíaca. Aunque lo cierto es que las cifras varían entre investigaciones debido a diferencias en los criterios diagnósticos, los tiempos de seguimiento y las características de las poblaciones estudiadas. En cualquier caso, estos datos nos indican que la persistencia de lesiones intestinales no es una situación excepcional.

Complicaciones asociadas y mortalidad

Por otro lado, la evidencia disponible sugiere que la AVP podría asociarse a un mayor riesgo de determinadas complicaciones relacionadas con la enfermedad celíaca. Entre ellas se han descrito:

  • Trastornos autoinmunes.
  • Problemas óseos.
  • Algunas complicaciones graves de carácter linfoproliferativo.

La hipótesis más aceptada es que la inflamación intestinal persistente puede favorecer la aparición de daño tisular y complicaciones a largo plazo. Por este motivo, la curación profunda de la mucosa intestinal se considera cada vez más un objetivo relevante dentro del seguimiento de la enfermedad celíaca.

Factores de riesgo y herramientas para identificar a los pacientes con mayor riesgo

La identificación precoz de los pacientes con mayor riesgo de AVP puede ayudar a personalizar el seguimiento clínico.

Entre los factores que se han asociado con una mayor probabilidad de presentar atrofia vellositaria persistente destacan:

  • Diagnóstico de enfermedad celíaca después de los 45 años.
  • Presentación clásica de la enfermedad.
  • Persistencia de síntomas tras iniciar la dieta sin gluten.
  • Mala adherencia al tratamiento dietético.

A partir de estos factores se han desarrollado herramientas predictivas destinadas a identificar qué pacientes podrían beneficiarse de un seguimiento más estrecho o de estudios complementarios.

Una doctora con bata blanca asesora a una paciente sentada en una mesa de examen en una oficina moderna y luminosa

Implicaciones clínicas para el seguimiento de la enfermedad celíaca

Los datos disponibles refuerzan la importancia del seguimiento individualizado de todas las personas con enfermedad celíaca. Y es que, a pesar de encontrarse clínicamente bien, algunos pacientes pueden presentar atrofia vellositaria persistente. Es por ello que la valoración de la recuperación intestinal no debería basarse únicamente en la desaparición de los síntomas.

Además, investigaciones recientes sugieren que la recuperación completa de la mucosa puede requerir más tiempo del que tradicionalmente se consideraba. En algunos casos, una evaluación realizada entre dos y tres años después del diagnóstico podría ofrecernos una imagen más precisa de la cicatrización intestinal.

Todo ello pone de manifiesto la necesidad de combinar el seguimiento clínico, la valoración dietética y, cuando esté indicado, la evaluación histológica en los pacientes con enfermedad celíaca.

Lo que estos hallazgos aportan a la práctica clínica

La atrofia vellositaria persistente representa uno de los principales retos en el seguimiento de la enfermedad celíaca.

Aunque la dieta sin gluten sigue siendo la base del tratamiento, la recuperación completa de la mucosa intestinal no siempre es inmediata ni uniforme. Por ello, identificar a los pacientes con mayor riesgo y adaptar el seguimiento a sus necesidades puede ayudar a prevenir complicaciones y mejorar el control de esta enfermedad a largo plazo.

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Fuentes

Referencias

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