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Mujer preocupada pensativa

Caso clínico: Síntomas persistentes de síndrome del intestino irritable con sospecha de intolerancia alimentaria relacionada con la histamina y el gluten


Contexto

Una mujer de 43 años fue derivada a mi consulta privada de dietética debido a unos síntomas gastrointestinales persistentes, a pesar del tratamiento previo recibido por parte de un gastroenterólogo. Se le había diagnosticado síndrome del intestino irritable (SII) y sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) tras unas pruebas que descartaron la enfermedad celíaca y la enfermedad inflamatoria intestinal. Sus síntomas incluían hinchazón, malestar abdominal y cambios en los hábitos intestinales. Además, refería síntomas extraintestinales de aparición rápida, que se manifestaban entre 30 y 60 minutos después de comer, como dolores de cabeza, enrojecimiento facial, palpitaciones y fatiga.

Antes de ser derivada, había probado por su cuenta varios enfoques dietéticos debido al importante impacto de los síntomas en su calidad de vida. Había seguido una dieta baja en FODMAP con buena adherencia y había experimentado una mejora parcial de los síntomas gastrointestinales. Sin embargo, seguía presentando reacciones a varios alimentos considerados bajos en FODMAP.

Descripción del caso

Durante mi evaluación dietética, surgió un patrón notable en relación con los productos de panadería. La paciente refería sistemáticamente síntomas tras consumir pequeñas porciones de pan de masa madre, incluidas las variedades tradicionales de masa madre de trigo y las de masa madre 100 % de espelta. Los síntomas solían aparecer en el plazo de una hora tras el consumo e incluían hinchazón abdominal, dolor de cabeza, enrojecimiento y fatiga. Este hallazgo resultaba de especial interés, ya que el pan de espelta de masa madre se recomienda a menudo en el tratamiento del SII debido a su reducido contenido en fructanos. Por el contrario, la paciente informó de una tolerancia significativamente mejor a los productos de pan sin gluten, en particular a las opciones sin levadura, como los panes planos y los wraps. Esto sugería que sus síntomas podrían no atribuirse únicamente a la sensibilidad a los fructanos. La rápida aparición y la naturaleza sistémica de sus síntomas planteaban la posibilidad de una reacción adversa a los alimentos fermentados, a los alimentos que contienen histamina y/o a la sensibilidad al gluten no celíaca.

Mi tratamiento dietético se centró en un enfoque individualizado, en lugar de en una mayor restricción de los alimentos que contienen FODMAP. Se incorporaron alternativas sin gluten para garantizar la adecuación de la dieta y el control de los síntomas. Se llevó a cabo un ensayo pragmático para reducir los alimentos fermentados y ricos en histamina, lo que incluía limitar el pan de masa madre, los quesos curados, los embutidos y otros alimentos con alto contenido en histamina. Fui animándola a preparar alimentos frescos y supervisé la respuesta de los síntomas, con el objetivo de mantener una dieta lo menos restrictiva posible.

En las citas de seguimiento posteriores, la paciente informó de una reducción tanto de los síntomas gastrointestinales como de los extraintestinales. Se amplió gradualmente la variedad de la dieta, conservando al mismo tiempo los alimentos que se toleraban bien, incluidos determinados productos sin gluten. También señaló una mayor confianza a la hora de elegir los alimentos y una reducción de la ansiedad relacionada con los síntomas.

Este caso pone de relieve la complejidad que suele presentarse en personas con SII que siguen experimentando síntomas a pesar de la aplicación adecuada de las recomendaciones dietéticas de primera línea y de una dieta baja en FODMAP. Demuestra la importancia de reconocer la posible superposición entre el SII, la sensibilidad a los fructanos, la sensibilidad al gluten no celíaca y las posibles reacciones alimentarias relacionadas con la histamina. Asimismo, refuerza el valor de un enfoque flexible y centrado en el paciente que priorice el control de los síntomas y la calidad de vida, evitando al mismo tiempo restricciones dietéticas innecesarias.

Se necesitan más investigaciones para aclarar el papel de la intolerancia a la histamina y la sensibilidad al gluten no celíaca en pacientes que presentan síntomas gastrointestinales y sistémicos persistentes.

Información del autor

Frances Ralph, licenciada (con honores), dietista-nutricionista especializada en gastroenterología

Frances es una dietista-nutricionista gastrointestinal con amplia experiencia, especializada en el síndrome del intestino irritable (SII), la dieta baja en FODMAP, el SIBO, la intolerancia a la histamina y la enfermedad celíaca. A través de un asesoramiento nutricional personalizado y una atención basada en la evidencia, ayuda a sus clientes a afrontar afecciones digestivas complejas y a lograr mejoras sostenibles en su salud intestinal y su calidad de vida.

Página web: https://www.francesnutrition.co.uk/

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