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Esofagitis eosinofílica: qué es, causas, tratamiento y relación con el trigo

Qué es la esofagitis eosinofílica, gravedad, síntomas y diagnóstico. Tratamiento y dieta de eliminación: por qué el gluten es un desencadenante frecuente y cómo se maneja.


Esofagitis eosinofílica: diagnóstico, tratamiento y relación con el trigo

La esofagitis eosinofílica (EoE) es una enfermedad inflamatoria crónica del esófago que se caracteriza por la aparición de síntomas de disfunción esofágica y por la presencia de infiltración eosinofílica en la mucosa esofágica, tras excluir otras causas secundarias. Descrita por primera vez en 1993, su incidencia ha aumentado de forma significativa en las últimas décadas. Actualmente constituye la primera causa de impactación alimentaria y una de las principales causas de disfagia en población pediátrica y adulta joven. En España, se han descrito cifras de incidencia y prevalencia en población pediátrica de 10,6 y 111 casos por cada 100.000 habitantes, respectivamente. Se trata de una enfermedad inmunológica desencadenada predominantemente por antígenos alimentarios, cuyo mecanismo no corresponde a una alergia IgE mediada clásica.

Relación con el trigo: por qué se elimina

Entre los alimentos desencadenantes de la EoE más frecuentes destacan:

  • Proteína de leche de vaca
  • Trigo/gluten
  • Huevo
  • Soja y otras legumbres
  • Frutos secos
  • Pescado y marisco

No todos los pacientes reaccionan frente a los mismos alimentos, lo que explica la necesidad de un enfoque progresivo y personalizado.

Trigo/gluten entre los desencadenantes más comunes

Diversos estudios han confirmado que el trigo (y, en concreto, los cereales que contienen gluten) se sitúa entre los desencadenantes alimentarios más frecuentes de la esofagitis eosinofílica. Por ejemplo, en un estudio de dieta escalonada (2-4-6) realizado en 130 pacientes, el 43% alcanzó remisión histológica tras eliminar únicamente la leche y el trigo.

Los desencadenantes identificados fueron:

  • Leche (52%)
  • Cereales con gluten (16%)
  • Ambos alimentos (28%)

Estos datos apoyan el papel relevante del trigo dentro de las estrategias iniciales de eliminación, aunque siempre en el contexto de una evaluación individualizada.

Dieta empírica escalonada (2–4–6)

A partir de estos resultados, se ha propuesto un enfoque progresivo que comienza con la eliminación de 1 o 2 alimentos de alta probabilidad:

  • Eliminación inicial de leche
  • Eliminación de leche y trigo/gluten

En los pacientes que no alcanzan remisión, la dieta puede ampliarse a 4 y posteriormente a 6 alimentos. Este modelo escalonado permite:

  • Reducir restricciones innecesarias
  • Disminuir el número de endoscopias requeridas
  • Acortar el proceso diagnóstico

La identificación definitiva del alimento desencadenante requiere confirmar la remisión clínico-histológica tras su retirada y documentar la recaída tras su reintroducción controlada.

Recomendaciones prácticas si se opta por la dieta

La eficacia de la dieta de eliminación depende en gran medida de una adherencia estricta y de una correcta implementación desde el inicio. Se trata de una intervención estructurada que requiere planificación y seguimiento.

Adherencia, etiquetado y apoyo nutricional

Para maximizar su efectividad y minimizar riesgos nutricionales, resulta fundamental:

  • Proporcionar educación específica sobre la lectura de etiquetas y la identificación de alérgenos ocultos.
  • Prevenir la contaminación cruzada en el entorno doméstico y social.
  • Garantizar una adecuada sustitución de macro y micronutrientes eliminados.
  • Contar con la supervisión de un dietista con experiencia en patología digestiva.

En el caso del trigo, suele ser práctico aplicar recomendaciones equivalentes a las utilizadas en la dieta sin gluten, lo que facilita la identificación de productos y reduce el riesgo de exposiciones inadvertidas.

También debe tenerse en cuenta la posible reactividad cruzada entre:

  • Proteína de leche de vaca y otras leches de mamíferos
  • Trigo y otros cereales que contienen gluten

Este aspecto cobra especial relevancia en pacientes con múltiples sensibilidades o antecedentes atópicos.

Seguimiento a largo plazo

Una vez identificado el alimento desencadenante, se recomienda evitarlo para mantener la remisión. Dado el carácter crónico de la esofagitis eosinofílica, el seguimiento debe individualizarse. No existe un consenso claro sobre la periodicidad de los controles endoscópicos, aunque pueden estar indicados en situaciones como:

  • Sospecha de incumplimiento dietético
  • Reaparición o empeoramiento de los síntomas

En pacientes en remisión estable y buena adherencia, el control puede centrarse en la evolución clínica. Se han descrito de forma infrecuente reacciones alérgicas mediadas por IgE tras la reintroducción de alimentos previamente eliminados durante periodos prolongados. Aunque este fenómeno es poco habitual, en pacientes con alto perfil atópico puede ser razonable valorar seguimiento conjunto con alergología.

Autor

Dr. Víctor Vila Miravet

Pediatra

Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica

Hospital Sant Joan de Déu Barcelona