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Diagnosticar correctamente la alergia al trigo

Un diario de síntomas, una prueba de anticuerpos IgE y una prueba de punción cutánea: este es el procedimiento recomendado para el diagnóstico de alergia al trigo. Es importante descartar previamente la enfermedad celíaca, ya que clínicamente a menudo ambas entidades presentan una sintomatología muy parecida. Si todas las pruebas resultan negativas, puede existir una sensibilidad al gluten no celíaca.
La alergia al trigo no siempre puede diagnosticarse claramente con las pruebas disponibles, por lo que para un diagnóstico certero, es necesario aclarar la posible existencia de otras enfermedades, como la enfermedad celíaca o la sensibilidad al gluten no celíaca. El diagnóstico de la alergia al trigo sigue el mismo procedimiento que en el caso de otras alergias: en primer lugar deben identificarse los síntomas de la alergia al trigo a través del diario de molestias, a continuación se realiza la prueba específica de anticuerpos IgE y por último se realiza la prueba de punción cutánea. Si los síntomas se parecen a los de la enfermedad celíaca, es decir, presentan molestias gastrointestinales como calambres, diarrea o náuseas después de consumir trigo, es importante descartar primero la enfermedad celíaca.
 

Endoscopia e histología de la alergia al trigo

Si los resultados de las pruebas para la alergia al trigo y la enfermedad celíaca no son claros, una endoscopia y una biopsia pueden ser la clave para el descarte. Como en otras alergias alimentarias, en el caso de la alergia al trigo existe un amplio espectro a nivel endoscópico e histológico. Los resultados normales muestran desde infiltrados eosinófilos, un aumento de los linfocitos intraepiteliales (Marsh 1) o hiperplasia nodular con un mayor número de folículos linfáticos, hasta formas más bien raras, como úlceras o daños en las vellosidades (especialmente en los niños). Gracias a los resultados de la biopsia, saber si el individuo padece enfermedad celíaca es mucho más fácil.
 

Ausencia de trigo: ¿antes o después del diagnóstico?

El cambio de alimentación a una dieta sin trigo debería llevarse a cabo tras el diagnóstico, ya que si se comienza antes la dieta, se pueden falsear los resultados de las pruebas. La existencia de la enfermedad celíaca debe descartarse o confirmarse siempre antes de eliminar el trigo, mediante el resultado de la serología celíaca. Por otro lado, el estándar de referencia para el diagnóstico de alergias alimentarias se basa en la mejoría o la desaparición de las molestias al eliminar de manera estricta el alérgeno, con una posterior provocación oral controlada mediante placebo en doble ciego con resultado positivo. En caso de una fuerte reacción inmediata que ponga en peligro la vida, o en casos donde la anamnesis es clara y detección de la IgE específica es positiva, debe evitarse la provocación oral. Es importante tener en cuenta que también existen casos en los que se da una alergia al gluten del trigo mediada por la IgE. En tal caso, a veces tampoco se toleran otros tipos de cereales que contienen gluten, como la cebada y el centeno.

Protocolo diagnóstico de la alergia al trigo

Tras el descarte de la enfermedad celíaca, si se sospecha la existencia de una alergia al trigo, hay que realizar las siguientes pruebas:

   a) Seguimiento de un diario de síntomas

   b) Determinación de la IgE específica contra el trigo

   c) Prueba de punción cutánea con trigo

Restricciones en la prueba de anticuerpos lgE

Lamentablemente las pruebas de la lgE, como en el caso de otras intolerancias alimentarias, son inciertas para el diagnóstico, por lo que un diagnóstico fiable se basa únicamente, en la combinación de una dieta de eliminación con una posterior provocación. Ya en los niños de corta edad afectados con dermatitis atópica y que muestran relativamente a menudo reacciones retardadas al alérgeno, se observan con frecuencia  valores elevados de IgE a pesar de que el cereal se tolere sin problemas. Además, hay que tener en cuenta los niños de corta edad a los que se diagnostica una alergia al trigo vuelven a desarrollar a menudo durante la edad escolar una tolerancia al trigo. Un resultado positivo de los anticuerpos específicos IgE o una prueba de punción cutánea positiva para el trigo respalda la suposición de que las molestias son la consecuencia de una alergia, pero no prueba que el diagnóstico sea de una alergia al trigo.
A la inversa, cuando las pruebas son negativas, tampoco puede excluirse el diagnóstico de alergia al trigo. Por este motivo, es importante vigilar de forma paralela un posible diagnóstico de enfermedad celíaca.

Diagnósticos diferenciales de la alergia al trigo

La alergia al trigo tiene que diferenciarse de otras alergias, especialmente de otras alergias a cereales y de la alergia a la soja, puesto que la soja a menudo está presente en numerosos productos de panadería y pastelería. Asimismo, siempre debe descartarse la enfermedad celíaca antes de comenzar con el tratamiento. Si las pruebas realizadas no indican claramente si se trata de enfermedad celíaca o alergia al trigo, se puede sospechar en una sensibilidad al gluten no celíaca.

¡También hay que pensar en la sensibilidad al gluten no celíaca!

Si no se puede determinar la enfermedad celíaca ni la alergia al trigo, pero se observa una mejoría de los síntomas después de evitar el consumo de trigo, se debería pensar que el paciente puede sufrir sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC). Hasta la fecha la SGNC solo se puede determinar por descarte, puesto que todavía no existen pruebas específicas.
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